Al otro lado del onboarding

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Letras de Scrabble con el mensaje \"En el inicio". Foto de Brett Jordan en Unsplash

Comenzar un nuevo trabajo es uno de los momentos más críticos en la vida profesional de una persona. Es un momento de especial vulnerabilidad, donde una persona decide dejar atrás todo lo que conoce y lanzarse a lo desconocido, a una nueva oportunidad lleno de expectativas e ilusiones.

Por suerte, las empresas cada vez son más conscientes de ello y dedican mucho tiempo y esfuerzo a diseñar procesos de onboarding que ayuden a las nuevas incorporaciones a integrarse en la compañía. A familiarizarse con el negocio, el trabajo y sus compañeros para facilitar este proceso y que puedan ser efectivos pronto.

Pero no todo recae en las empresas. Como individuos también debemos tomar un papel activo en esta etapa. Ser conscientes de este momento crítico y poner de nuestra parte para tener éxito.

Hace tiempo hablaba del proceso de onboarding desde el punto de vista de la empresa. Después de mucho tiempo enfocado en cuidar las incorporaciones de mis compañeros, ayudándoles en estos procesos, estas semanas me ha tocado vivir el onboarding desde el otro lado.

En este artículo me gustaría compartir mis reflexiones acerca de esta experiencia y lo que he aplicado para intentar que estas primeras semanas de trabajo vayan de la mejor manera posible.

Fija las expectativas

Todos queremos hacer un buen trabajo allá donde estamos. El problema es que cuando empiezas en una nueva empresa no tienes la experiencia ni el marco de referencia para saber qué es hacer un buen trabajo. A veces es difícil incluso para tu manager decir qué es un buen trabajo sin saber tus puntos fuertes y cómo encajas en el equipo.

Es importante definir pronto qué es un buen trabajo en tu nueva empresa y rol. Aclarar las expectativas que hay sobre ti. Y la forma más efectiva de saber que se espera de ti, la más sencilla aunque a veces la última que se nos ocurre, es preguntando.

Busca un hueco en los primeros días para hablar de este tema con tu manager. Pregunta qué es lo que espera de ti en estas primeras semanas y fija un plan. Sed específicos para llegar a una imagen mental que te permita preguntarte cada día si vas por el buen camino y responder al final del proceso si has conseguido cumplir con las expectativas. Y después ve haciendo reuniones frecuentes para comprobar el estado del plan y alinear puntos de vista.

Cumple tus compromisos

En estos primeros días vas a recibir mucha información. Además es frecuente ir saltando de reunión en reunión: presentaciones de compañía, recursos humanos, 1:1s, rituales de equipo…

En ese contexto es fácil sentirse sobrecargado y perder el foco. Durante esas primeras reuniones habrá tareas que se espera que hagas y es importante tomar consciencia de ellas y anotarlas para que no se te escapen. Estas tareas deben ser tu máxima prioridad para cumplir tus primeros compromisos.

Otra habilidad que siempre es importante, pero más al principio donde nuestra capacidad aún es limitada, es no comprometerse a hacer más de lo que puedes abarcar. Un mantra que tengo desde hace tiempo interiorizado es “Promete menos, entrega más”. Me parece una muy buena carta de presentación. Presentarte como una persona en la que se puede confiar y que cumple lo que promete.

Observa, escucha y aprende

Es tentador llegar a un nuevo sitio lleno de ideas sobre cómo mejorar cada cosa que ves alrededor. Pero si ya llevas todas esas ideas en la cabeza será muy difícil que pueda entrar algo más. Es el concepto de “Vacía tu taza” de Liminal Thinking, un libro que recomiendo mucho.

En la vida el contexto lo es todo, y tu contexto ha cambiado. Al llegar a un nuevo sitio no sabes la historia, lo que funciona y lo que no, lo que ya se ha intentado, ni siquiera si lo que tú crees que es un problema es realmente un problema.

Es el momento de adoptar una mente abierta y liberarte de prejuicios y de tus antiguas experiencias para que no se interpongan en el camino. Observa todo a tu alrededor, escucha atentamente, con verdadera curiosidad, pregunta y aprende.

Conecta

Puede sonar extraño, pero una de tus tareas en los primeros días, y diría que la más importante, es conectar con tus compañeros.

Tomar un café con uno de tus compañeros de equipo puede ser tu tarea más productiva del día y la que más te ayude a largo plazo. Y por tonto que parezca, también es una de las más difíciles. Atreverse a pedirle un café a una persona con la que aún no tienes confianza y que sabes que tiene mil cosas que hacer impone. También saber de qué hablar y hacer que la conversación fluya para ir construyendo la confianza para el futuro. Son interacciones que pueden exigir mucha energía pero es importante que no las evites.

Algunos compañeros estarán más pendientes y te lo pondrán más fácil. Puede que algunos den el primer paso o que tu manager sea el que te ayude a agendar algunas reuniones con este propósito. Sea como sea, saca valor ya que estas conversaciones son fundamentales. Y no te dejes engañar por las primeras impresiones. Muchas veces aquel compañero que te parece más seco en tus primeras reuniones en grupo, es luego el más amable y con el que mejor conectas.

Pide ayuda

Otra cosa que puede costarte, pero que es más necesario que nunca al principio, es pedir ayuda.

Seguramente necesites ayuda para tener más contexto del proyecto, montar el entorno, seguir los procesos del equipo… Todo el equipo es consciente de ello y estará más que dispuesto a echarte una mano cuando se lo pidas.

Busca un buen equilibrio entre pegarte tú con las cosas y pedir ayuda a los demás. Sé oportuno en el momento de pedir ayuda y cuida las formas. Y no olvides agradecer a tus compañeros por el tiempo que te dedican.

Por último, algo que debes recordar es que pedir ayuda es una forma fantástica de conectar. De compartir el tiempo junto a un compañero, reconociendo su experiencia y conocimiento, aprendiendo de él.

Lucha con el subconsciente

Estos primeros días tendrás que luchar con el subconsciente. El tuyo propio, de cosas que hiciste hace tanto en tu anterior trabajo y tenías tan automatizadas que habías olvidado cómo hacerlas. Y el del equipo, con conocimientos y pasos que tienen tan interiorizados que ni se dan cuenta y no están documentados en ningún lado.

Este punto es especialmente frustrante, ya que te puedes chocar haciendo las cosas más básicas, pero hay que pasar por él. Aprovecha para hablar de todos estos puntos con el equipo y documentarlos para hacer más fácil el proceso al que venga después de ti.

Ten cuidado con el impostor y el intruso

Dos personajes de los que debes tener cuidado estas primeras semanas son el impostor y el intruso.

Puede que al empezar de cero en un nuevo sitio tu síndrome del impostor se dispare. Ése que te llena de inseguridades, te hace olvidar tus logros hasta el momento e incrementa el miedo a que tus compañeros te vean como un fraude. Relájate y date tiempo. Si estás ahí es por algo. Recuerda lo que has conseguido hasta ahora, todas las veces que te has sentido así y has salido adelante. Controla tus inseguridades y tus miedos y poco a poco pasarán.

Otra reacción normal al entrar a un grupo, también relacionado con la inseguridad, es entrar muy fuerte para demostrar lo que vales. Soy especialmente cuidadoso en este aspecto. En un grupo hay muchas dinámicas y antecedentes que no conoces y hay que respetar. Obviar esto puede hacer que tus compañeros te vean como un intruso y se pongan a la defensiva. Una vez más, da tiempo. Entiende las dinámicas y relaciones y construye la confianza para que los demás te vean como parte del grupo antes de lanzarte a proponer y cambiar cosas.

Busca pequeñas victorias

Dar tiempo para construir la confianza y entender tu nuevo contexto no significa que no estés atento a pequeñas oportunidades para conseguir pequeñas victorias.

Tal vez hay un bug que lleva tiempo ahí dando vueltas y nadie tiene tiempo de investigar, un bloqueo de algún compañero con una librería con la que tienes experiencia, una tarea del día a día que se puede automatizar, algo que investigar o preguntar a otro equipo, o mejoras en la documentación de onboarding que estás siguiendo con puntos que echas en falta.

Busca esas pequeñas oportunidades para conseguir pequeñas victorias. Éstas te servirán para ganar confianza, la tuya propia y la de tus compañeros, y serán un fantástico punto de partida para seguir avanzando.

Prepárate

Una ventaja de estas primeras semanas es que nadie espera que seas altamente productivo. Es cierto que todos queremos sentirnos útiles y demostrar nuestro valor lo antes posible pero es importante no dejarnos llevar por las prisas, ni generarnos más ansiedad de la necesaria poniendo más carga sobre nuestros hombros.

Aprovecha para aprender todo lo que puedas acerca del negocio, proyecto, procesos y tecnologías que se usan. Para hacer las formaciones recomendadas. Usa cada tarea como una excusa para profundizar en los temas que trata. Todo este conocimiento te será muy útil en el futuro, donde es más difícil encontrar la calma para poder profundizar con el ajetreo del día a día.

Disfruta

Y por supuesto y, aunque sea difícil con el agobio del principio, disfruta del proceso.

Has encontrado una nueva oportunidad que te ilusionaba y has tomado la decisión de lanzarte a por ella. Exprímela y sácale todo el jugo.

Haz de estas primeras semanas una ocasión para empezar a acumular energía positiva para cuando vengan tiempos más duros. Para crear tu red y empezar a construir recuerdos que hagan de esta nueva etapa una que vayas a recordar siempre con cariño.

Conclusión

Los primeros días son duros. Es fácil sentirse solo y caer en la frustración de lo que no consigues hacer, sin darte cuenta en ese momento que es tu cuarto o quinto día.

Sobrestimamos lo que podemos hacer a corto plazo y subestimamos lo que podemos conseguir a largo. Seguramente si alguien te dijera todas las personas que tendrás ahí y lo que serás capaz de hacer después del primer mes, el primer semestre o el primer año ni te lo creerías.

Piensa cuál es el trabajo que quieres hacer y por el que tus compañeros te tengan como referencia. Dedica tiempo a construir las relaciones. Asegura la dirección por encima de la velocidad y, poco a poco, da los pasos que te lleven hasta allí.

Empezar en una nueva empresa es un momento crítico y difícil, pero uno que de una forma u otra todos superamos. Lo importante es que tanto la empresa como nosotros mismos pongamos todo de nuestra parte para tener éxito y que no volvamos a tener que pasar por él hasta dentro de mucho tiempo.